Aristegui, de la “estupidez política” al “error de metodología”

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Eran las seis de la tarde y una larga fila de personas ya esperaba ansiosa a que permitieran el paso al Teatro de la Ciudad. Con boleto en mano, estiraban los cuellos y miraban hacía los costados en clara señal de desesperación por entrar al recinto y que el tan esperado evento diera inicio.

Todos querían una cosa, ver y escuchar a María del Carmen Aristegui Flores, conocida como Carmen Aristegui, en una conversación con Felipe Restrepo Pombo, director de la revista Gatopardo. Quince minutos antes de las siete la fila, que ya doblaba la esquina, comenzó a moverse, el avance era constante, como si los que la encabezaban simplemente se hubieran echado a correr.

El evento era de los más esperados del Hay Festival Querétaro, por lo que cada asiento dentro del lugar era muy preciado. La sección de la planta baja se llenó, por lo que muchos fuimos desplazados al segundo piso y mientras subía la escalera en un pasillo largo y blanco, solo pensaba si la expectativa de ver a la periodista sería alcanzada, rebasada o la charla se quedaría corta.

Ya dentro del lugar e instalado en mi asiento vi cómo las butacas, de estar medio ocupadas, pasaron a estar ocupadas en su totalidad en cosa de cinco minutos y más de uno comenzó a tomar la tradicional selfie para postearla en redes sociales y presumir lo cultos y revolucionarios que son por ir a ver a la periodista. Yo, por el contrario, sacaba libreta y pluma para disponerme a tomar nota de las grandes ideas o maravillosas frases que esperaba fueran dichas durante la conversación.

De la nada, los asistentes comenzaron a aplaudir, supongo que esperaban que el sonido de un teatro lleno aplaudiendo efusivamente hiciera salir a los protagonistas de la noche. No fue así, y el aplauso se apagó sin éxito aparente.

No pasaron ni dos minutos cuando las luces se fueron desvaneciendo para dejarnos en penumbra, era la clara señal de que ahora sí comenzaría lo bueno. El aplauso era ensordecedor y a lo lejos, se veía cómo una pequeña mujer, que irónicamente es de las más respetadas del país, caminaba hacía su respectivo sillón y a su lado Restrepo se disponía a hacer lo mismo.

El aplauso no paraba, incluso era más fuerte y ambos periodistas esperaban la oportunidad de comenzar a hablar. Cuando por fin lo pudieron hacer, Felipe Restrepo comenzó diciendo que era un honor estar con Aristegui, lo que ocasionó otra ola de aplausos, lo que volvió a repetirse cuando Carmen pronunció palabra.

Dejado atrás el impacto y la emoción, la charla comenzó y el primer tema tocado por Restrepo fue la polémica visita del magnate estadounidense y candidato por el bando republicano a la presidencia del país vecino, Donald Trump, a lo que Aristegui, quien se notaba relajada, divertida y muy cómoda, no tardó en afirmar que la decisión de Enrique Peña Nieto de invitar al candidato fue la “mayor estupidez política en lo que va del sexenio”.

Mayor estupidez política en lo que va del sexenio”

La periodista ahondó en el tema y planteó cuestionamientos que muchos ciudadanos mexicanos probablemente se han hecho: “Quién asesora a Peña Nieto, qué tiene en la cabeza Peña Nieto”, y agregó en tono de burla “qué habita en la cabeza de Peña Nieto”. Cambiando a un tono más serio Aristegui cree que la acción de nuestro mandatario hizo que se introdujera en un “territorio insalvable y sin retorno” ante la opinión pública del país que condenó duramente la visita del personaje gringo.

Como segundo tema, Restrepo dio pie a discutir sobre la investigación realizada por el equipo de la periodista, en la que como resultado emergió en reportaje titulado “De plagiador a presidente”, en el que se afirma que casi un 30% de la tesis para obtener el grado de licenciatura de Enrique Peña Nieto fue plagiado de distintos autores. Las primeras palabras pronunciadas por Aristegui al respecto fueron “no es plagio, es un error de metodología” obviamente en un tono irónico, por recordar la declaración hecha por el mismo Peña Nieto durante el ejercicio de su cuarto Informe de Gobierno, específicamente el dialogo sostenido con jóvenes que según Carmen, con sarcasmo de ese que es muy evidente, fue “espontáneo y natural”.

La investigación fue hecha por expertos académicos y la periodista puntualiza que fue muestral, por lo que el plagio puede que sea mayor de lo que se afirmó, de hecho refiere que cuando entregaron resultados los académicos con el rigor que estos aplicaron encontraron que era un plagio del 50%, y el equipo de Aristegui lo redujo a poco menos de 30% de plagio “puro” asegura Carmen.

Restrepo pregunta si hay ideas rescatables dentro de la tesis de Peña, y Aristegui responde, una vez más en tono de burla “sí, de los autores plagiados”.

El director de la revista Gatopardo reflexiona sobre la situación del mandatario y la equipara con un espiral que ha dado más y más vueltas, por lo que pregunta si Carmen Aristegui cree que haya posibilidad de revertir dicho espiral, y la respuesta que recibe es muy contundente, “sería como retar a la ley de gravedad”.

La conversación siguió con distintos temas, como la Casa Blanca, el pleito con MVS y de cuando en cuando hubo quien incluso estuvo al filo de la butaca al escuchar las peripecias que el equipo de la periodista ha tenido que sortear para realizar su labor.

La conversación siguió con distintos temas, como la Casa Blanca, el pleito con MVS

La charla llevaba ya un rato por lo que se acercaba el inevitable final, en el cual se habló del quehacer periodístico y de lo peligroso que puede llegar a ser su práctica en nuestro país. En un tono serio, ya sin sarcasmos ni burla, se abordó la desaparición de periodistas y la relación entre el Estado y los medios de comunicación.

Para Carmen Aristegui muchos gobiernos han encontrado una forma “facilona” de lidiar con la labor de los periodistas simplemente ignorando todo sin fijar postura, con la mira a que el asunto desaparezca solo o por el contrario declarar algo cuando el asunto en lugar de desvanecerse en el tiempo y el espacio toma dimensiones mayores.

“México pinta mal”, ya que para Carmen la censura y los crímenes hacia periodistas son afrentas contra la sociedad, ya que según la periodista “se mata la posibilidad de tener acceso a la información”.

La sesión de preguntas comenzó y se abrió la oportunidad de hacerse escuchar y cuestionar a la periodista. Los asistentes del primer piso levantaron sus manos para tener la oportunidad de tomar la palabra, nosotros en el segundo piso obviamente no lo hicimos porque la distancia era mucha y yo no vi micrófonos disponibles para nosotros.

Se mata la posibilidad de tener acceso a la información”

La reflexión final fue encaminada al qué hacer como sociedad ante la crisis de representatividad que se vive en todos los niveles. Carmen Aristegui invita a no dejarse llevar por el coraje ni caer en la desesperanza sino de hacer que México se pueda reinventar, invitó a inyectarse nuevos ánimos para transitar al otro lado, hacía una transformación. Debatir, reflexionar para aportar ideas claras que permitan como dijo la periodista “cambiar el estado de las cosas”.

La ovación final fue tan fuerte como la de bienvenida y los asistentes comenzaron a salir del recinto satisfechos por lo escuchado y motivados a realizar un cambio que, si llega, tal vez tarde mucho.

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