A los padres

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Por: Gerardo Morales

Ante estos días de incertidumbre e histeria colectiva ¿qué podemos entregar a nuestros hijo? o más bien, como en cierta conversación de cantina escuchamos: “¿a qué hijos les dejamos nuestro mundo?”, ¿cuáles son las cualidades de estos para que generen el tan ansiado porvenir, el progreso y el equilibrio idóneo?

Es mejor experimentar, flotar, imaginar, ser proactivo; miremos como nunca hemos mirado, sorprendámonos como jamás imaginamos pero no gritando en las calles”

Mejor que espera a que la poca energía de nuestro cuerpo sea insuficiente para hacer circular la sangre, mejor que la apatía nos tome y nos haga dar vuelta al contexto del que no estamos exentos, mejor a esperar a ser comida de gusano aunque no lo deseamos… Es mejor experimentar, flotar, imaginar, ser pro activo, miremos como nunca hemos mirado, sorprendámonos como jamás imaginamos pero no gritando en las calles, no sentenciando a diestra y siniestra en redes virtuales, no comentando de temas legos para nosotros, sino con aquello que nos acompaña todos los días, por lo que nos desvives, con lo que devenimos, con los que verdaderamente nos enseñar a vivir: los niños. Más aún porque creemos que gran parte de lo que hacer y aprenden estos es gracias a la imitación.

Cuando podamos caminar tranquilamente desde el punto en el que comprendamos que no somos víctima de la realidad (…) entenderemos que nosotros somos los que sustentamos la realidad; y así a nuestros niños”

Dejémonos de sentir único, nuestra particularidad radica en la insignificancia real y el heroísmo humano; somos parte del planeta como cualquier otra cosa en él, con elementos que no podemos percibir de una realidad que supera nuestra razón, como cualquier otro ser humano o cualquier otro ser vivo. Por ello, no alimentemos para el poder, con el poder, instruyamos en la vida para experimentar, para crecer, no busquemos intentar asir lo inasible, no estudiemos incesantemente las razones -milenarias- que dan prueba de la existencia de Dios, si las hay o no, el mundo, nuestras ideas aún continúan cambiando. No intentemos instruir en las bellas artes de la organización del sonido que al final se perderán en el movimiento infinito de la realidad en el tiempo. Intentemos ser cada uno, uno mismo; que las desemejanzas sean tan admirables como las semejanzas. No hay razón más allá de la razón, por el contrario, la razón sólo es apoyo para entendernos y entender nuestra realidad.

Cuando podamos caminar tranquilamente desde el punto en el que comprendamos que no somos víctima de la realidad, cuando entendamos que nuestro alrededor es fruto de lo que hacemos o dejamos de hacer todos los días, es cuando entenderemos que nosotros somos los que sustentamos la realidad; y así a nuestros niños.

Somos todos los que integramos la redacción ambulante de este proyecto; personas que buscan siempre una historia qué contarte.

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