Revista Qualia

May the 4 be with us

Foto: Alonso San Juan
Texto: Lex Carraso y Alonso San Juan

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

La verdad es que no fue hace mucho tiempo, fue este 4 de mayo, y tampoco fue tan lejos, fue en el Querétaro Centro de Congresos, donde la Conque celebró los 40 años de una de las historias más emocionantes que han existido, que han cambiado la vida de muchos. “Star Wars”.

Por fin llegó el 4 de mayo, el día de la Fuerza, ese día que no importa si tu inglés es bueno o malo, lo que importa es que hay una frase que no importa cómo la digas, si lo haces a la persona correcta, esta la entenderá “May the 4 be with you”.

Son las 4 y gracias al tráfico en Querétaro, creo que ya voy tarde, todavía no hemos comido, pero Alonso y yo traemos pizza para comer mientras estamos formados. Bajamos del carro y revisamos traer todo, y en ese momento te sientes el Señor Cara de Papa porque traes cámaras (una sin pila), el tripié (por si se ofrece), computadora (no vaya a ser que la necesitabas y no la llevas), selfie stick (que tiene un Stormtrooper), las impresiones de la compra de boletos en la página de Conque (llevamos tres por si necesitamos una por persona, y una de repuesto), la cartera con la identificación y la tarjeta con la que hicimos la compra. Antes de dejar el carro vemos a un chico terminando de arreglar su disfraz de Jedi; la emoción sube.

Nos acercamos a la entrada y ya está la fila, pero en realidad aún no se ve tan larga, antes de formarnos, unas chicas de Staff se acercan y nos preguntan cómo compramos nuestros boletos, les decimos que en la página de Conque y nos dirigen a otra fila, que ES MÁS CORTA, y nos aseguran que vamos a entrar antes que los otros porque ellos lo compraron con una compañía.

Caminamos a un lado de la fila larga y te sientes como Homero Simpson al verlos y sí, les quieres gritar ¡perdedores!, pero nos contenemos. Llegamos por fin al final de la fila corta y a esperar, sacamos la pizza y alguien atrás de mí me pregunta si es la fila para boleto de Conque, volteó y sí, tengo la boca llena, pero no hay problema, porque ahí todos somos uno, y los chicos que estaban adelante de mí le responden.

El reloj avanza y cuando volteas a ver el final de la fila “corta”, te das cuenta de que ya hay más gente, el sol está en su punto más alto, pero afortunadamente estamos cerca de los pocos árboles de la entrada y la sombra se agradece.

Empiezan a llegar más fanáticos de Star Wars en disfraz, hay pequeños corriendo con playeras con las imágenes de Jedi, y sus padres corriendo atrás de ellos; chicos con gorras que simulan cascos de Darth Vader y Kylo Ren; una chica como de 13 años tiene va disfrazada y maquillada de Darth Maul; parece que un joven trae cargando un bebé en la espalda de una manera muy rara, pero antes de reportarlo te das cuenta de que es una mochila que simula a Yoda.

El reloj sigue corriendo y llega un grupo muy grande de Darth Vaders y Strormtroopers, la presencia del lado oscuro se siente, pero un rayo de luz llega, una mujer está caracterizada como Rey, y otra lleva a dos pequeños con disfraces completos de R2D2 y BB8.

Antes de encontrar más jedis entre nosotros, alguien del Staff nos dice que es tiempo de hacer una sola fila y tener el boleto en mano, creemos que ya vamos a entrar y nos movemos de la sombra, gran error, todavía estamos ahí otro rato esperando, pero se empiezan a ver pantallas de celular en el aire, la gente se acerca ya a los que van caracterizados y piden fotos. Incluso fuimos testigos de una batalla previa entre Rey y Kylo Ren con su sables; al final decidieron hablar sus diferencias.

Un hombre del Staff se acercó a la fila larga y les dijo que con boleto en mano iban a pasar. Y  entonces la escuchamos, “La Marcha Imperial” sonaba en la explanada del QCC, ya íbamos a entrar, pero ¿por qué se mueve esa fila más rápido? Ya desesperada por el sol, empiezas a cuestionar porqué no avanzas, y sí estábamos avanzando, pero lento, como debían revisar las compras y encontrarte en la lista, el proceso fue más largo, pero después de que nos revisaran las mochilas y nos encontraran en la lista, con pulsera de los tres días al fin colocada ¡podemos entrar a la Conque!

Y volvernos a formar, porque hay otra fila para entre el Teatro Metropolitano (a la izquierda) y el Centro de Congresos (a la derecha), en la que nos mezclaron a todos, y ahora sí fue muy larga, pero había una pantalla que solamente emocionaba más a todos los fanáticos, aparte de la música podíamos ver los trailers de todas las películas de “Star Wars”.

Cuando abrieron las puertas del Centro de Congresos, todos comenzamos a marchar en fila hasta la entrada, y “La Marcha Imperial” hizo que fuéramos muy ordenaditos hacía nuestro destino. Claro que no faltaron los abusivos que se metieron antes y se saltaron la fila, hasta que colocaron a chicos del Staff frente a las puertas para mantener el orden.

Ya adentro del QCC, a la derecha nos encontramos con Optimus Prime hincado, moviendo la cabeza de un lado a otro, probablemente supervisando que sigamos en fila.

Antes de llegar a las puertas de los salones, el primer stand está a la vista, y sí, ya hay personas formadas para tomarse una foto como el “Rey Arturo”, de la película de Charlie Hunan, próxima a estrenarse.

Y justo antes de las puertas está Darth Maul, y no sabes si preguntarle cómo volvió a unir su cuerpo o pedirle una foto. Te conformas con la foto y justo después suena su teléfono…

Cruzas las puertas y ves todos los stands, y no sabes qué hacer, sigo caminando derecho como todos, o ya me desvío, y antes de decidir vemos que adelante empiezan a verse pantallas y pantallas de teléfono, algo pasa. Caminamos más rápido para ver qué es, cámaras listas, y es el stand de Star Wars, afuera están los personajes para fotos muy rápidas, porque deben entrar y acomodarse en sus lugares para que todos los fanáticos interesados puedan entrar a tomarse una fotografía.

Antes de formarnos decidimos darle una vuelta a todo el salón, encontramos venta de playeras de DC, cómics de Marvel, un stand del Chapulín Colorado, del otro lado venden figuras de superhéroes, nos encontramos con el Rayo McQueen en una plataforma, está cubierto.

Entonces la sientes, la Fuerza está en todos lados, en el chico de en frente que ya está formado, en la señora que sigue a su hijo, en los geeks que hacen transmisiones en vivo. La Fuerza estaba con todos nosotros en el Centro de Congresos.

INGENIERA DE LA FUERZA

En 40 años, cada generación que ve Star Wars encuentra sus propios motivos para enamorarse de la saga; y ese gusto se ha convertido en una herencia familiar, casi genética.

Lupita, originaria de Celaya pero radicada en Querétaro, compró sus boletos en cuanto se enteró de que la CONQUE se haría en la ciudad; ella y su esposo sabían que la ocasión ameritaba una vestimenta especial y la mandaron hacer… posteriormente se anunció el festejo por las cuatro décadas del lanzamiento de “Una nueva esperanza” y –con el universo alineado- el vestuario encajó a la perfección.

Allí en el Centro de Congresos, se pone al servicio de La Fuerza como una joven Jedi, universo que conoció a los 6 años por medio de sus hermanos, que también son fanáticos de la saga: “tenían toda la colección de juguetes y naves, y pues desde ahí me gustó”.

Fuera de este mundo, desempeña un rol como ingeniera, profesión que no fue elegida al azar:a

Creo que parte de mi carrera fue por eso, toda la maquinaria me gustaba mucho
Lupita, Jedi e ingeniera. FOTO: Alonso San Juan

HIJA, YO SOY TU PADRE

Él es Luis y su amor por el espacio exterior se nota en las elecciones de su vida: su esposa, Estrella; y su pequeña hija, Luna. Los tres van caracterizados: Padme, Anakin y Rey, que vienen desde la galaxia hermana de la Ciudad de México.

“Star Wars marcó un camino”, dice Luis al recordar que su casa siempre estuvo rodeada de La Fuerza.

Estrella comenta que fue su papá quien le inculcó las enseñanzas del maestro Yoda, cuando buscaban las películas en el canal 11.

Me gustó la filosofía que nos trajo George Lucas

Mientras ellos nos comentan sus memorias, Luna hace gala de los movientos que sabe hacer con su sable láser, con ruiditos incluidos.

Sus atuendos tienen el toque casero de un mexicano, “ya sabes, encuentras algo por aquí, otras cosas por allá, algo que se le parezca y listo… hay que volverte muy de manualidades y de costura”.

La fuerza es fuerte en esta familia. Foto: Alonso San Juan

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