Estudiar la oralidad es esencial para autoconocernos

By  |  0 Comments

El conocimiento a través de la oralidad ha quedado relegado, y más cuando se trata del estudio de lenguas nativas, fue la conclusión a la que se llegó en la conferencia Oratoria desde la teoría: escritura indígena y educación en México y Canadá.

Lee Maracle y Luz María Lepe conversaron acerca de su experiencia al convivir con personas cuya lengua materna es tan antigua que se remontan a la era prehispánica y preanglosajona; este último caso es el de Lee, quien ha convivo con pueblos de Canadá. Por otra parte, Lepe comentó su experiencia con lenguas como el zapoteco, otomí y nañú.

Y aunque se trata de dos regiones y civilizaciones totalmente diferentes, en ambos casos queda claro que para que estas lenguas sigan existiendo, debe haber movimiento, que sean enseñadas y habladas por gente joven, que sean pasadas de una generación a otra, pero no solamente en su forma, sino en su fondo, ya que como señala Lee: “no es suficiente aprenderlo, hay que usarlo”.

En este sentido, uno de los elementos cotidianos más elementales e importantes para atestiguar una cultura diferente a la nuestra es mediante las canciones populares, así lo aclara Luz María, al indicar que eso lo descubrió al estudiar una comunidad lingüística en Canelos, Ecuador.

Ambas científicas de la lengua remarcan que para entender nuestra realidad actual es necesario entender la cosmogonía que prevalece en esas lenguas, ya que de ellas concebimos todos los conocimientos que ahora son cotidianos. Incluso, afirma Lepe, en ocasiones la cotidianidad rompe las barreras del idioma, ya que las situaciones que se viven en un punto determinado del país las comparten todas las personas que viven allí, sin importar qué lengua hablen.

Ante esto, Lee se abocó a defender la ciencia de los pueblos nativos, ya que aunque carezcan de un lenguaje técnico, su entendimiento de la naturaleza y el mundo es equivalente a cualquier disciplina formal que uno pueda nombrar: medicina, ingeniería, astronomía, etcétera… Y aunque algunos no lo quieran ver, ese conocimiento le costó la vida a muchos a través de las épocas por considerarse brujería.

Lepe expresó que la actividad de estudio es una mera actividad utópica de acompañamiento, ya que estas lenguas sobreviven día a día con un reto de persistencia y memoria.

Finalmente, ambas señalaron que si bien la oratoria no es un objeto de estudio nuevo, sí lo son las herramientas utilizadas, ya que antes no había registro por la falta de tecnología que ahora es común, como una simple grabadora.

Queretano de primera generación que siempre tendrá en su recuerdo la -en paz descanse- ruta 11. Comunicador de 26 años con gustos por la música, el cine, la literatura y... pues todo, básicamente.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *