Guerra: realidad y lenguaje

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Cuando uno tiene oxidado el inglés que se aprende en escuela pública, es bastante difícil echarlo a andar de sopetón; hasta la migraña que te da por los nervios se anula automáticamente por la actividad cerebral abismal que supone “cambiar el chip” -como dicen en las escuelas- de un idioma a otro… A pesar de que no pueda sonar así, eso fue comenzar el día con el pie derecho. Una migraña vencida, sin terminar como Conor McGregor, luego de darse un tiro con Mayweather, es el evento del año.

Pero a pesar de ese gran triunfo, esperaba otro momento aún más grato: Ben Fountain está terminando una sesión de fotos; luego, me toca entrevistarlo. Es el tercer día del Hay Festival 2017.

—Habla francés e inglés-, me dicen

—Vaya, vaya-, pienso.

—¿Necesitas traductor?

—¡Por favor!-… mi alma descansa.

Una vez acomodados y listos, me disculpo por mi nivel de inglés, a lo que responde: No te preocupes, mi español es nulo. Con ese gesto amable, empezamos:

¿Cómo empezó su carrera de escritor?

—Me senté en el escritorio; hay una hoja blanca frente a mí, tomé una pluma y al estar allí sentado pensé: no sé qué es lo que voy a hacer… Y empecé a escribir.

¿Cuál fue el resultado de esa experiencia?

—La mejor escritura, pienso yo, llega cuando no sabes hacia dónde vas, cuando vas descubriendo la historia conforme escribes; pero es muy difícil escribir esa historia, a menos que sepas cuál es. Por eso los escritores beben—, ríe.


¿Cómo sería Billy Lynn si lo moviéramos al Estados Unidos de Trump?

— Billy Lynn—, suspira— ese libro no es sátira, no es una exageración, es la realidad. Es realismo puro. Y para las personas que pensaron, en 2012 –cuando el libro vio la luz-, que estaba exagerando las cosas, ¿no comprueba Donald Trump que lo que escribí es realista, que nada estaba exagerado? Así que no sé si cambiaría mucho si trasladáramos a Billy Lynn al 2016-2017.

¿Por qué la necesidad de escribir un libro así?

—Porque no entendía a mi propio país; me di cuenta de que a ese país –en donde había nacido y pasado mi vida entera- no lo entendía durante los años 2004-2005. Y por mi paz mental, decidí averiguar qué es lo que le había pasado.

¿Cuál fue el proceso para escribirlo?

— Nunca he estado en la milicia, así que no es mi experiencia, pero hablé con muchas personas, leí muchos libros y retraté algunas vivencias: he estado en algunos lugares donde me han disparado, en Haití, he ido a lugares muy locos; eso sí lo tomé de mi experiencia. Eso es lo que hacen los escritores, tenemos que meternos en la realidad de nuestros personajes, y para eso se requiere trabajar día, tras días, tras día…

Noah Urbach/Revista Qualia

¿Qué significa la guerra en el contexto actual?

— La guerra, en muchas sentidos, es la máxima realidad, tragedia y farsa, todo en uno; es política en algún sentido, pero también es el fracaso de la política. Lo más serio que puede hacer un país es declarar la guerra, no debe ser tomado a la ligera, solamente si es absolutamente necesario… por eso es que las guerras de Afganistán e Irak fueron una tragedia y también un acto inmoral de los Estados Unidos.

¿Tiene alguna influencia en el lenguaje?

—Sí, absolutamente. Los soldados son unos genios del lenguaje; tienen que crear un nuevo lenguaje para mantener su cordura. Los soldados son como músicos de jazz y estudiantes, están creando constantemente en su idioma.

En este sentido, ¿tiene el escritor una función social o solo tiene que describir la realidad?

—Ambas; es lo mismo. La función social es escribir la realidad en toda su complejidad, porque los escritores deben ver las cosas como son, pero eso no significa que no puedas usar la fantasía o la ilusión… digo, García Márquez… Pero, esa es una forma de adentrarse en la realidad, si eres un buen escritor.

 —La crítica lo compara con Tom Wolf, ¿qué piensa de eso?

—Lo tomo como un gran cumplido. Tom Wolf es un estupendo escritor; pero creo voy hacia otro lado, porque Tom Wolf es algo frío… creo que yo quisiera ser más compasivo que él.

Qué piensa de la actual relación entre México y Estados Unidos?

—Creo que los Estados Unidos podrían aprender mucho de México; no estoy muy seguro que Estados Unidos pueda enseñarle algo a México.

Noah Urbach/Revista Qualia

Queretano de primera generación que siempre tendrá en su recuerdo la -en paz descanse- ruta 11. Comunicador de 26 años con gustos por la música, el cine, la literatura y... pues todo, básicamente.

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