Revista Qualia

Arriaga y la poca fe en las adaptaciones al cine

Guillermo Arriaga, escritor de obras para cine (no decimos guionista, porque considera que ese término resulta limitante) y de novela, presentó su libro “El Salvaje”, un trabajo de más de cuatro años que narra una historia ambientada en los años sesenta, donde Juan Guillermo, un joven de 17 años busca venganza por la muerte de su hermano, que no es nada inocente. Una travesía entre el amor y vendeta que termina haciendo dándole al joven el adjetivo que da título al libro.

“Nunca planeo mis novelas”, dice el autor, ya que sus investigaciones sobre el tema determinan hacia dónde va la trama, “nomás checa Amores perros o 21 gramos”. Incluso –afirma- depende del clima.

La inspiración en los hechos autobiográficos son evidentes, asegura, y dice que eso es inevitable a la hora de escribir.

Foto: Alonso San Juan/Revista Qualia

-Alonso San Juan: ¿Cómo creador de guiones y novelista, cree que resultarían las adaptaciones de sus obras al cine, no por usted, sino por alguien más?

-Guillermo Arriaga: Ya fue adaptada, maestro, y fue un horror, y yo fui el culpable, porque yo la produje… fue “El búfalo de la noche”, que por cierto se está haciendo por ahí, medio una película de culto; como es la primera película mexicana que tiene un felatio, por no decir una palabra en close up, y golden shower en close up.

-Alonso San Juan: ¿Le gustaría que adaptaran Los Salvajes?

-Guillermo Arriaga: Si me gusta o no me gusta, yo no la voy a producir, yo no voy a hacer nada. Si me pagan un montón lo voy a agrarrar, entonces, si me pagan mucho, sí. Pero voy a esperar que pasen muchos años, porque con “El búfalo de la noche” me pasó que estuvo vendiéndose increíblemente bien, 50 mil ejemplares en un año, sale la película y ¡pum!, se murió el libro… Entonces, ahora voy a esperarme a que pasen unos añitos para esa parte y luego te digo.

Alonso San Juan

Comentar

Qualia

Nuestro propósito es que la cultura esté en la agenda diaria de los queretanos, entendiendo que está presente en la vida cotidiana; que va desde la orquestación de un taco en la esquina de cualquier calle, hasta en la sabrosura de una sinfonía servida en el Teatro de la República.

Te invitamos a leer nuestra carta editorial completa, da clic aquí