Revista Qualia

Automatización del trabajo; futuro inevitable

Imagina un futuro, a décadas de distancia a partir de ahora, uno en donde las máquinas se hagan cargo de los empleos repetitivos y aburridos para que las personas puedan dedicarse a las áreas más interesantes de sus profesiones y con menos carga laboral; la automatización del trabajo ya es un hecho. Esta es la visión más positiva de Andrés Oppenheimer ante la pregunta de Revista Qualia sobre lo que está por suceder en todo el mundo y que parece inevitable.

Pero antes de llegar a ese punto, hay que preocuparse por los efectos que la automatización laboral tiene a corto plazo… y que ya se ven en algunas profesiones y oficios.

El principal problema que ve el periodista y que expone en su obra “Sálvese quien pueda. El futuro del trabajo en la era de la automatización” es lo rápido que avanza este fenómeno y el poco tiempo que tienen las personas para adaptarse y actualizarse, nos aseguró.

 

De las cavernas a ser agricultores hubo siglos, si no es que milenios, para adaptarnos; de la transición del gas a la luz eléctrica hubo décadas… pero ahora, la gente tiene que actualizarse en 24 horas; así fue el recorrido histórico del autor para explicar la magnitud de este ritmo.

“Muchos de nuestros empleos están amenazados por los robots y por los algoritmos; según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47 por ciento de nuestros empleos corren el riesgo de desaparecer en los próximos 10-15 años”.

Lo más preocupante es que este tema no está en la agenda de los gobiernos, y es de alarma porque México sería de los países más afectados, ya que sus trabajos son precisamente de mano de obra.

Periodistas autómatas

Incluso, para los periodistas y comunicadores la realidad no es diferente. De acuerdo a sus datos, en Estados Unidos, actualmente, la población de reporteros ha decrecido en un 40 por ciento, ¿por qué?

Bueno, medios como The Washington Post han comenzado a utilizar algoritmos y robots para escribir lo que él llama “la nota del día”.

“No estamos hablando de dentro de 20 años, estamos hablando de hoy. En la mayoría de los diarios de Estados Unidos, los artículos deportivos y los resultados de las grandes contiendas, por ejemplo, ya están escritos por robots”.

Si bien con la automatización del trabajo, el periodista se libera para dedicarse a la investigación, opinión o análisis, también puede resultar perjudicial.

El lenguaje en la era de la automatización

Le preguntamos a Oppenheimer sobre si los algoritmos que escribes y traducen no van a acabar por degradar el lenguaje, a lo que contestó que él no comulga con lo estricto de las reglas lingüísticas, y de hecho prefiere aquellas lenguas que pueden usarse de un modo más libre, como el inglés –ejemplifica-; sin embargo, acepta que es importante mantener la riqueza de un idioma. Lo que sí le “quita el sueño” es la tendencia a dejar de comunicarnos de manera escrita, y preferir la voz para realizar las tareas en la profesión del periodismo.

“Vamos a usar cada vez más la voz en lugar del teclado. El teclado en las computadoras está en vía de desaparición, porque con los comandos de voz ya podemos ordenar una búsqueda en Google”.

¿Cómo salvarse?

El periodista reitera que la única manera de afrontar este cambio es reinventarse y actualizarse en el ámbito que nos rodea; y eso incluye concebir que la formación universitaria debe ser de por vida para no caer en viejo hábitos.

 Las universidades van a tener que convertirse en una especie de suscripción a una revista, vas a cursar tu carrera y después tendrás que regresar a los 5,10,15 y 20 años para actualizarte y reinventarte constantemente para no terminar siendo eliminado por la tecnología”.

Alonso San Juan

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