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Bernardo Esquinca reinventa la realidad

Foto: Lex Carrasco

En México hay escritores que tienen muy definidos sus géneros, escriben realidad, ficción, poesía, ensayo o fantasía, pero son pocos los que se arriesgan y se atreven a mezclar géneros. Uno de estos kamikazes es Bernardo Esquinca.

Él proviene de una familia de escritores; su padre solía escribir y siempre tuvo tiempo para revisar el trabajo de su hijo, quien realizó su primer cuento a los 8 años. Su hermano Jorge, un poeta, también revisó sus textos.

“A los 8 años hice mi primer cuento. Fue una vocación muy clara, muy bien definida. Tuve el contexto propicio, mi papá -que era un buen lector- me tuvo la paciencia de darme una especie de taller personal, y yo le leía en las noches mis historias, me las criticaba con mucha paciencia, como muy amorosamente”.

Su entorno familiar le permitió crecer entre libros y seguir cosechando su gusto por las letras, a diferencia de algunos de sus amigos. Creció en un ambiente propicio para la vocación literaria y con el paso del tiempo adquirió la disciplina necesaria.

Ahora, Esquinca enfoca su trabajo literario en la mezcla de géneros, en especial lo fantástico, sobrenatural y policiaco.

El weird fiction

La literatura no fue el único interés que tuvo desde pequeño, pues su gusto por el terror se presentó solo a muy temprana edad.

“Yo digo que es deformación profesional o defecto de fábrica. Desde niño me gustaba leer a Edgar Allan Poe, ver la Dimensión Desconocida, todo lo tétrico, las películas del Santo, todo eso. No es que alguien llegó y me dijo ‘tienes que ver esto’. Yo lo buscaba porque tengo una sensibilidad macabra y estaba muy presente desde niño”.

El weird fiction, o la mezcla de géneros, no es común en la literatura mexicana. Esquinca cree que en este país hay un gusto particular por la literatura realista, algo que no logra comprender.

“Cosa que yo no me explico, porque somos un país mezcla de pensamiento prehispánico, mágico y religioso desde la época prehispánica”.

Para él, los literatos contemporáneos se decantan solamente por un género, quien escribe sobre temas policiacos es lo único que produce.

“A mí me gusta justamente lo contrario, me gusta hacer una mezcla de géneros, me gusta lo fantástico, lo sobrenatural, lo policiaco, porque me gusta leerlo. (…) me gusta meter todo en la coctelera o en la licuadora y batirlo”.

Esquinca tiene muy claro que su obra no busca cruzar realidades y cree que México tiene el campo abierto para experimentar con la mezcla de géneros, así como se hace en otras partes del mundo, como en Argentina, donde Mariana Enriquez mezcla la política con lo fantástico y sobrenatural.

“Al menos mi estrategia, no es tratar de imitar la realidad, sino reinventarla. Y me gusta reinventarla desde la onda de lo fantástico y del terror”.

Tomando en cuenta la realidad social que se vive en México, con denuncias de personas desaparecidas, feminicidos y asesinatos, Esquinca explica que es posible enfrentar estas situaciones desde la mezcla de géneros.

“Es posible hacerlo mediante la literatura del terror y tener una mirada profundamente política, como el caso de Mariana Enriquez, en México casi no se ha hecho. Lo político es político, no se mezcla con el terror, con lo fantástico, lo policiaco no se mezcla tampoco, entonces no ha ocurrido. Yo no tengo una mirada política, no la tengo, pero sí me gusta la mezcla de géneros, que es raro. No ocurre tanto en México”.

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